Catálogo

Sublime

Esta serie rescata fotografías producidas en los lugares que considero sublimes por su elegancia, su gigantismo, su reverencia a lo que es mucho mayor que el hombre, bañados por la luz del sol que, al explayarse, llena de brillo el mundo y de agua los ojos.

Son fotografías de paisajes arrebatadores, que parecen negar cualquier interferencia humana. Excluyen la carretera, los edificios y las ruinas, y, por ser así inmaculadas, se acercan a la esencia de lo que es sublime. Pero, a pesar de la ausencia de la presencia humana, se engaña el que entra en esta serie sin aviso.

“Porque hay un problema específico en la cuestión del paisaje como materia en el arte, lo cual le concede simultáneamente, valor y significado. A diferencia de todo lo demás, la imagen del paisaje conserva el sentido especial (engañoso) de impulsar la mirada hacia una trampa de lealtad. Al ver una fotografía de paisaje – o incluso una pintura – queremos creer que se trata de una ventana que se abre a la verdad. Por lo tanto, negamos la imagen, en detrimento de una ilusión, ya que es, estrictamente, la mirada la que construye el paisaje. Sólo después la mano y el instrumento serán capaces de cristalizarla !6 en un soporte. El lugar no está aquí, está allá. Lo que vemos aquí, en cada una de las fotografías, es e propio artista, a través de su mirada. Los lugares fotografiados, por lo tanto, nunca están vacíos.” (Ralph Gehre)