Catálogo

Prisma de Maya

¿Cómo se construye la identidad? ¿De qué se compone el sentido de lo que llamamos YO? ¿Será un puñado de memorias coleccionadas? ¿Será qué tomamos decisiones o que las circunstancias las toman por nosotros? ¿Serán las emociones que permean la mente y las sensaciones del cuerpo? ¿O será finalmente la suma de estos y tantos otros elementos, en un caleidoscopio dinámico y complejo?

Cualquier intento de definir lo que es la identidad será incompleto. Trazar los límites del “Yo” satisfactoriamente es una tarea ilusoria. No se puede tomar como sólido, tampoco pretender que sea completo o proclamarlo una entidad. Se aproxima más a un líquido, en constante mutación / que cambia constantemente.

Como dicen los budistas, si soy capaz de observar mi cuerpo, entonces no soy mi cuerpo. Observo mis emociones, por lo tanto no soy mis emociones. Y si observo mis pensamientos, tampoco soy mis pensamientos. ¿Qué soy YO? Soy vacuidad, ilusión, cualquier cosa empapada en Maya, pero aun así existo, tengo que ser real.

En “Prisma de Maya” utilizo el agua como el elemento capaz de señalar las formas y colores de una ilusión. Las imágenes nacen de la combinación de la fotografía de larga exposición, de las fuentes de luces de colores y del agua lanzada partiendo de diferentes direcciones. El agua de colores se comporta como un prisma que refracta los rayos de luz en diferentes longitudes de onda. Los cuerpos desnudos que se interponen al recorrido del agua demuestran la presencia de la individualidad. El resultado es fantástico, ilusorio, pero innegablemente real.