Catálogo

Esculturas Transitorias

Dibujar o pintar con la luz, una técnica casi tan antigua como el surgimiento de la propia fotografía. Como su propio nombre lo indica, las imágenes fotográficas son justamente la grafía compuesta por fotones cuyo movimiento, calidad, dirección y color son capturados por una superficie sensible a la luz. Una “pintura de luz” o light painting siempre ha provocado encanto y misterio, sobre todo en aquellos que no están familiarizados con el proceso con el que se producen dichas imágenes.

Después de muchos años refinando las técnicas de larga exposición comencé a experimentar más en el campo de Light Painting en 2015, sintiéndome ahora con más dominio técnico y claridad acerca de qué tipo de trazos me gustarían para rayar el aire. La luz se convierte en pincel, el espacio a mi alrededor es el lienzo, el papel sobre el cual escribo preguntas, esbozo respuestas, ensayo pensamientos, revelo o escondo misterios. El tiempo, en este proceso, es el gran aliado que determina la distancia que es capaz de recorrer el pensamiento.

En la serie fotográfica que aquí se propone, utilizo fuentes luminosas artificiales de pirotecnia y linternas LED, o incluso faroles de coches y luces de la ciudad. Navego entre una y otra fuente de luz como el pintor que elige entre diferentes pinceles. Las imágenes creadas, más cercanas a la abstracción que al figurativismo, evocan símbolos elementales, como el triángulo, el círculo, o pasean como organismos por el escenario.

El resultado de este proceso es la composición de lo que llamo Esculturas Etéreas. Son formas compuestas de luz, que jamás se encontrarán en el mundo físico, y que nunca han existido de hecho como las observamos a través del registro fotográfico de larga exposición. No son más que una ilusión el resultado de una acción improvisada, un pensamiento hecho tangible, imaginado por la mente humana y del cual ha sido testigo únicamente un ojo mecánico, el de la cámara fotográfica.